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Cómo Hacer una Vela de Otoño Casera

Nuestro Ritual en Medio de una Mudanza

Hay algo curioso en empacar una vida entera en cajas de cartón:

en algún momento, entre el rollo de cinta adhesiva y la lista interminable de

“cosas por hacer antes de la mudanza”, el tiempo empieza a sentirse distinto.

Todo se acelera y, al mismo tiempo, todo se siente suspendido.

Sabemos que nos vamos a Canadá, sabemos que hay una fecha marcada

en el calendario, pero entre medio hay semanas a veces meses

de incertidumbre, de “¿ya lo empacamos?”, “¿esto lo llevamos o lo donamos?”,

“¿cómo se sentirá el primer invierno allá?”.

Y en medio de todo eso, decidimos hacer algo que no tenía nada

que ver con las cajas: encender literalmente nuestro otoño y crear nuestro primer ritual de otoño.

Por qué una vela, y por qué ahora

No fue una decisión práctica. No nos hacía falta una vela más

en la casa que estamos a punto de dejar, y mucho menos una razón lógica

para sentarnos a derretir cera un martes cualquiera. Pero justo por eso lo hicimos.

Porque en medio de una transición tan grande dejar un país, una casa,

rutinas que nos tomó años construir necesitábamos un ancla.

Algo pequeño, tangible, que nos recordara que la vida sigue teniendo

espacio para lo bonito, incluso cuando todo lo demás está en cajas.

El otoño siempre ha sido para nosotros la estación de bajar el ritmo.

Es el momento en que el año empieza a exhalar, en que la luz cambia y

todo invita a quedarse adentro, a abrigarse, a estar. Este año esa invitación

llega con un peso distinto: es probablemente nuestro último otoño en esta casa,

en esta ciudad, viviendo esta versión de nuestra vida. Así que en lugar de

dejar que la mudanza se comiera también esta estación, decidimos

comenzar con nuestro primer ritual de otoño, con intención y propósito.

Y estar listos para el siguiente paso, sea cual sea.

La vela como intención y como propósito

Elegimos hacer la vela con dos cosas muy claras en mente,

y quisimos compartirlas porque creemos que son el corazón de todo esto.

La intención fue simple: crear un momento, no una cosa.

No se trataba de terminar con una vela bonita en la repisa

aunque eso también pasó, sino de darnos permiso para detenernos.

Mientras derretíamos la cera, elegíamos el aroma y mezclábamos

las especias de otoño, no hablamos de logística de mudanza ni una sola vez.

Ese fue el punto: un paréntesis consciente en medio del caos.

El propósito, en cambio, miró un poco más hacia adelante.

Quisimos que esta vela fuera un símbolo de continuidad:

la prueba de que, sin importar cuántas fronteras crucemos, seguimos siendo

las personas a quienes les gusta crear cosas con las manos,

encender velas los domingos, disfrutar el olor a otoño llegando.

porque la mudanza no borra quiénes somos ni las costumbres

que nos hacen sentir en casa. Y esta vela, es el ritual que elegimos

para iniciar esta nueva aventura.

Cómo la hicimos (sin complicarnos)

Fue deliberadamente sencillo, porque entre cajas no había espacio para un proyecto elaborado.

Usamos cera de soya porque quema más limpio y porque,

sinceramente, ya teníamos suficiente humo emocional esa semana.

Elegimos un aroma cálido, una mezcla de canela, clavo y

un toque de manzana y le añadimos ramitas secas de canela alrededor

del molde, más por el gesto que por la técnica.

Ingredientes no tóxicos que necesitas (para hacer 2 velas de 10oz)

  • 1 lb de Cera de soya 100% pura (sin parafina ni aditivos derivados del petróleo)
  • 2 Mechas de algodón sin plomo, idealmente con base de metal reciclado o sin metal
  • 25 gotas de Fragancia a base de aceite esencial, libre de ftalatos (nosotros usamos canela, clavo y manzana)
  • Ramitas de canela, anís estrella u hojas secas para decorar la superficie (opcional)
  • Colorante natural para velas (opcional), como óxidos minerales o ceras vegetales
  • Un frasco o molde de vidrio 10 oz, perfecto para reutilizar algo que ya tenías en casa
  • Un palito de madera o dos lápices para centrar y sostener la mecha mientras se enfría
  • Una olla pequeña y un recipiente resistente al calor para el baño maría

Paso a paso

  1. Prepara tu espacio. Cubre la superficie de trabajo, ten todo a la mano y elige tu frasco. Este es el momento de bajar el ritmo, así que no hay prisa.
  2. Derrite la cera a baño maría. Coloca la cera de soya en un recipiente resistente al calor sobre una olla con agua hirviendo a fuego bajo. Remueve ocasionalmente hasta que esté completamente líquida.
  3. Centra la mecha. Pega la base de la mecha al fondo del frasco y sostenla en el centro con el palito de madera o los lápices apoyados en el borde.
  4. Añade la fragancia. Retira la cera del fuego y, cuando baje un poco de temperatura, incorpora las gotas de aceite esencial. Mezcla bien.
  5. Vierte la cera despacio dentro del frasco, dejando la mecha centrada y derecha.
  6. Decora la superficie con las ramitas de canela, anís estrella o lo que hayas elegido, mientras la cera todavía está tibia.
  7. Deja curar de 24 a 48 horas antes de encenderla, y recorta la mecha a unos 6 mm antes del primer uso.

Mientras la cera se derretía a baño maría, hablamos poco.

Fue de esos silencios cómodos, de estar simplemente presentes

viendo cómo algo se transforma despacio, que es exactamente

lo contrario de cómo se ha sentido esta mudanza.

Vertimos la cera, colocamos la mecha, y esperamos.

Esperar sin hacer nada productivo se ha sentido casi rebelde estas semanas.

Continuar la vida, aunque todo esté en transición

Al final, esto no se trató realmente de una vela.

Se trató de recordarnos que se puede sostener dos cosas a la vez:

la logística abrumadora de una mudanza internacional y

los pequeños rituales que nos mantienen enteros.

El otoño va a llegar en esta casa y también, esperamos,

en la próxima. Y si algo aprendimos encendiendo

esa primera vela entre torres de cajas, es que

no hace falta esperar a que todo esté resuelto

para permitirnos un momento de calma.

A veces bajar el ritmo, aunque sea por una tarde,

es la forma más honesta de seguir adelante.

Haz tu ritual de vela o crea tu propio ritual con propósito y

vive esta temporada con más intención.

Nos vemos en el próximo ritual, que no sabemos

si será en esta casa o en la próxima.

Abrazos cálidos para ti…

Eli


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